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Un weblog sobre la Universidad

Archivo de Octubre 2007

Autonomía

Publicado por bachiller en Octubre 31, 2007

Javier Flores

Autonomía

Mañana concluye el plazo en que la Junta de Gobierno recibe las propuestas razonadas de la comunidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre quién podría ser designado rector. A reserva de conocer la evaluación final de esta parte del proceso, creo no equivocarme al afirmar que ha sido uno de los más tranquilos y con la más numerosa participación de los universitarios. Significa que nuestra casa de estudios enfrenta con madurez el cambio de sus autoridades, combinando una intensa actividad académica y científica, con marcado interés e intensa discusión entre sus integrantes sobre su futuro.

La semana pasada estuvo caracterizada por una importante presencia del gobierno federal en un momento clave del proceso de sucesión en la UNAM. El doctor Juan Ramón de la Fuente tuvo encuentros con el Ejecutivo y el Poder Legislativo. En los últimos días de su gestión, el rector ha buscado garantizar el respeto del gobierno hacia la institución que aún dirige. Asistió a un acto en el que Felipe Calderón reconoció sus logros y los de la Universidad Nacional. También, ante integrantes del Congreso de la Unión, De la Fuente solicitó un incremento del presupuesto no sólo para la UNAM, sino para el conjunto de las universidades públicas.

En el primer caso, a mi juicio, Calderón gana en su búsqueda de legitimidad, y la universidad en el respeto a sus procesos internos y su autonomía. En el segundo, queda claro que, aun cuando su gestión está por concluir, la máxima autoridad universitaria trabaja con responsabilidad para que la institución cuente con los recursos suficientes para arrancar el siguiente periodo. Lo anterior muestra cuáles son algunas de las tareas de un rector que, en ocasiones, dicho coloquialmente, tiene que comer sapos.

Algunos analistas han criticado las reuniones de aspirantes a la rectoría con integrantes del gobierno de Calderón. En particular, se ha especulado sobre los significados de los encuentros de José Antonio de la Peña y José Narro Robles con Juan Camilo Mouriño, jefe de la oficina de la Presidencia. La conclusión simplista es que con ello se compromete la autonomía. Yo creo que no. Hay que identificar primero de dónde vino la iniciativa para sostener esas reuniones. Resulta claro que al calderonismo le interesa lo que ocurre en la UNAM y quiere identificar algunos escenarios futuros de su relación con ella. ¿Por qué? Porque las universidades son vistas como fuentes potenciales de conflicto. Se trata de uno de los sectores más críticos de nuestra sociedad, cuyo peso en las transformaciones del país se hace patente con la apertura reciente del Centro Cultural Tlatelolco, a unos pasos de la Plaza de las Tres Culturas.

El gobierno de Calderón no tiene posibilidades de intervenir en este proceso de sucesión de rector, aunque lo va a intentar. Puede decirse que la universidad está blindada. Conozco a algunos integrantes de la Junta de Gobierno y han dicho que no están recibiendo presiones, y de haberlas serían rechazadas. Así lo ha afirmado públicamente Manuel Peimbert, presidente de la junta, y le creo. Además, de existir esa injerencia, dadas las actuales relaciones entre la UNAM y el gobierno, se harían, de una u otra forma, del conocimiento público. Los candidatos a la rectoría acuden o no a las reuniones a las que son invitados, escuchan los planteamientos que se les formulan y están obligados a defender los principios universitarios, en particular el de la autonomía.

Por ejemplo, Narro Robles, en reunión sostenida hace dos semanas con investigadores en el Instituto de Astronomía, señaló que uno de los significados de la autonomía es la distancia de los poderes. En una parte de su intervención señaló que quienes lo conocen saben que en la defensa de los principios universitarios él hablaría “hasta con el diablo”. Estuve en esa reunión junto con muchos otros universitarios.

No soy adivino, pero los intentos del gobierno de Felipe Calderón por intervenir en el proceso de cambio de rector se manifestarán en los próximos días con expresiones en los medios de comunicación, en los que el elemento central será la combinación entre la descalificación y el chantaje en un momento en el que todo queda en manos de la Junta de Gobierno.

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"La UNAM es un proyecto de la Nación mexicana”

Publicado por bachiller en Octubre 29, 2007

Una propuesta Democrática para la UNAM

Por el Doctor Luís Javier Garrido

“Las decisiones deben ser democráticas… los Consejos Técnicos sustituidos por profesores y alumnos… el Consejo Universitario dejar su lugar a la comunidad… estudiantes, trabajadores y académicos tomados en cuenta para designar directores… suprimir el Tribunal Universitario… el Rector dejar de ser dotado de facultades excesivas”, son sus propuestas.

“La matrícula universitaria ampliada… fortalecer la docencia… fomentar el desarrollo de actividades culturales… que todos los alumnos practiquen un deporte”, propone.

México se halla inmerso en un proceso inédito de derechización y la Universidad Nacional Autónoma de México se encuentra una vez más ante el peligro de que las fuerzas más retrógradas del país aprovechen la coyuntura actual para acelerar el proceso de privatización y de destrucción de la misma, conforme lo prevén los programas neoliberales, impulsados por el gobierno de Estados Unidos y por el gran capital a través del FMI, el Banco Mundial y la OCDE.

La derecha mexicana ha visto en la destrucción de la UNAM , que es la universidad más importante de América Latina y del mundo de habla española, uno de sus objetivos, y al margen de cuál de los aspirantes oficiales sea el que la Junta de Gobierno de la UNAM busque imponer, el sector democrático de la UNAM debe aprovechar este momento e impedir que la UNAM vaya hacia un proceso de privatización más abierto.

La UNAM es un proyecto de la Nación mexicana, edificado a través del esfuerzo de muchas generaciones, y no puede ser un botín de grupos de tecnoburócratas o del gran capital.

Los actuales aspirantes oficiales pretenden todos defender a la universidad pública siendo que la mayor parte de ellos la combatieron en 1999, pero no pueden ocultar sin embargo algunos rasgos de su verdadero proyecto: el establecimiento subrepticio de nuevas cuotas, la entrega de los proyectos de docencia e investigación a lo que llaman “el sector productivo”, es decir al gran capital, la substitución de la actual planta académica que consideran está integrada por profesores comprometidos con el proyecto universitario histórico por nuevas generaciones de académicos neoliberales, la destrucción completa del proyecto de los CCH’s, una mayor separación de la investigación de la docencia, el abandono de las preparatorias, o la partición de Ciudad Universitaria en varios campus.

Las autoridades neoliberales que ha tenido la Máxima Casa de Estudios de México desde 1985 han buscado desmantelar el proyecto histórico de la UNAM , privatizándola y poniéndola al servicio del gran capital, y todos sin excepción han debido enfrentarse a vigorosas respuestas de la comunidad universitaria impidiéndoles avanzar en sus designios. El Movimiento Estudiantil y Popular de 1999-2000 encabezado por el Consejo General de Huelga (CGH), constituyó un parteaguas en la historia universitaria reciente pues no obstante enfrentar al gobierno federal, a los partidos y a los medios, empecinados todos en instaurar cuotas y privatizar la educación superior en contra de los principios constitucionales e históricos del país, y en impulsar una “solución de fuerza”, fue un movimiento victorioso que logró detener la ofensiva privatizadora y obligó al gobierno federal y a las autoridades universitarias a dar marcha atrás, no obstante la cárcel y la represión sufrida por muchos de sus integrantes.

La gestión de De la Fuente , a pesar de lo que dice la propaganda oficial, ha constituido un período de múltiples regresiones, ya que la privatización ha continuado de manera soterrada y de los programas de estudio se han suprimido disciplinas que no convienen al capital privado, la investigación está cada vez más financiada por corporaciones y al servicio de éstas, las cuotas de servicios, exámenes y procesos de titulación se han ampliado, la difusión de la cultura se ha tornado cada vez más elitista y las instalaciones universitarias se hallan subutilizadas en un país que reclama un crecimiento de la matrícula, sin olvidar que la corrupción se ha incrementado como el autoritarismo que ha llevado a que decenas de estudiantes hayan sido expulsados por motivos políticos.

La crítica situación actual no debe soslayarse y es urgente una participación en la coyuntura actual para expresar la voz que refleje la posición de miles de universitarios en torno a una serie de ideas centrales.

La Universidad Nacional Autónoma de México es una comunidad de cultura de más de 350 mil miembros cuyo potencial de creatividad no está plenamente aprovechado porque sus formas de organización y de trabajo están sustentadas en criterios de control y en formas autoritarias de organización que inhiben en buena medida, ese potencial.

En el ámbito académico debe revertirse la situación actual en la que la burocracia se ha impuesto a la academia y fortalecer un proyecto que se ha desviado en el que debe prevalecer un conocimiento crítico y de compromiso con el pueblo.

Las formas de toma de decisión, tanto a nivel local en cada plantel como a nivel global, deben ser a su vez revisadas para incorporar a las mismas, con criterios democráticos, a la comunidad afectada por ellas. De tal manera, los Consejos Técnicos deben ser sustituidos por órganos paritarios de profesores y alumnos en los que exista también una representación de los trabajadores, a fin de transformarse en espacios amplios de reflexión, discusión y decisión. El Consejo Universitario debe dejar su lugar a un organismo realmente paritario y representativo de la comunidad, libremente electo, y sustentado en principios democráticos y de revocación del mandato. El actual mecanismo de designación de directores de facultades, escuelas, institutos y centros en manos de la Junta de Gobierno ha de ser en consecuencia suprimido y sustituido por mecanismos democráticos en los que participen estudiantes, trabajadores y académicos. El Tribunal Universitario, que ha sido un órgano de represión en manos de las autoridades administrativas, y cuya existencia violenta el orden constitucional del país, debe a su vez ser suprimido. El Rector en consecuencia ha de dejar de ser un funcionario situado al margen de la normatividad universitaria y dotado de facultades excesivas que lo sitúan por encima de los otros órganos de gobierno universitario para convertirse, como en la mayor parte de las universidades del mundo, en uno más entre sus pares.

La enorme y costosa burocracia universitaria, integrada por miles de funcionarios de confianza, y que ha prevalecido en los últimos decenios por sobre la academia, debe ser reducida a su mínima expresión y en el futuro han de trasparentarse sus tareas y sus ingresos.

Los trabajadores universitarios constituyen un pilar fundamental de la comunidad y lo que es la UNAM no sería entendible sin ellos El aumento de los salarios de los trabajadores universitarios debe ser por lo mismo entendido como una prioridad de la Universidad Nacional , además de que debe abrírseles a todos ellos la oportunidad para incorporarse a las actividades educativas, artísticas y deportivas.

El presupuesto universitario debe ser ampliado con una exigencia cada vez más firme ante las autoridades federales pero también debe ser objeto de un manejo racional y democrático que tome en cuenta las preocupaciones del conjunto de la comunidad a fin de que se termine con las prácticas actuales de dispendio y corrupción, y en el desorden que hoy prevalece pues diversos sectores la burocracia intervienen en él de manera irracional.

Un manejo racional del presupuesto que suponga poner un alto a la actual política de dispendio y de manejo patrimonial del mismo por la alta burocracia de la UNAM permitiría elevar sustancialmente los sueldos de todos los trabajadores universitarios y hacer efectiva la gratuidad, pues es una vergüenza que existan funcionarios que ganan más de cien mil pesos al mes y profesores de asignatura que reciben menos de mil pesos. Los sueldos de los profesores por horas, responsables en la actualidad de la mayor carga docente, deben elevarse y darles mayores oportunidades de optar por plazas de profesores de tiempo completo.

La normatividad universitaria puede y debe ser modificada democráticamente por los propios universitarios, como ya se ha discutido de manera muy amplia en el pasado, sin necesidad de hacer intervenir al Poder Legislativo, y en ese ámbito hay que tomar medidas urgentes. Los Acuerdos del Congreso General Universitario de la UNAM de 1990, que el Consejo Universitario se había comprometido a hacer suyos, deben ser asumidos por éste cuanto antes. Las contrarreformas universitarias del llamado “Plan Barnés”, que se buscó imponer de manera antidemocrática generando el conflicto y la huelga de 1999, y que las actuales autoridades se comprometieron a suspenderlas hasta la reunión de un nuevo Congreso Universitario, deben ser definitivamente suprimidas de la legislación universitaria pues permanecen ahí pendiendo cual espada de Damocles sobre los universitarios. A los cientos de estudiantes expulsados tras estos acontecimientos debe serles concedida una amnistía a fin de que puedan retornar a su Universidad y concluir sus estudios.

La matrícula universitaria debe ser sustancialmente ampliada, pues no obstante que existe espacio suficiente y una infraestructura adecuada para incorporar a la UNAM , desde el bachillerato hasta el posgrado, a un número mayor de estudiantes en términos reales la Universidad ha decrecido. En los CCH debe regresarse al sistema de cuatro turnos e implementar lo propio en las preparatorias, además de utilizar de mejor manera las instalaciones los fines de semana.

La docencia tiene que fortalecerse pues ha sido cada vez más despreciada en los proyectos recientes, en particular en el bachillerato y en los primeros años de la licenciatura. No puede desconocerse que existen serias dificultades de los alumnos en el aprendizaje, y aunque los índices de reprobación y deserción son inferiores a los de las universidades privadas, no por ello son aceptables. Muchas de las dificultades son inherentes al sistema educativo nacional en sus niveles, elemental y medio, pero la UNAM debe responsabilizarse plenamente de sus alumnos y dedicar especial atención a este problema. En este aspecto debe ampliarse la oferta de aprendizaje de idiomas a todos los estudiantes. Los semestres, hoy reducidos a 16 semanas, deben ser ampliados para evitar prosiga el empobrecimiento de los cursos.

Las actividades culturales que lleva a cabo la UNAM están cada vez más marcadas por el mercantilismo y en consecuencia ésta no cumple debidamente su tarea fundamental en el ámbito de la difusión de la cultura a nivel nacional, como tampoco lo hace en el ámbito interno. Es menester fomentar el desarrollo masivo de todo tipo de actividades culturales en facultades y escuelas, hoy en manos de la iniciativa estudiantil, pues resulta inaceptable que los auditorios de la mayoría de las escuelas y facultades permanezcan cerrados la mayor parte del tiempo, cuando no alquilados para fines privados. Deberían existir grupos musicales, pequeñas orquestas y coros, grupos de danza en cada escuela e impartirse cursos de pintura y dibujo. La música clásica, por ejemplo, que como dijera un músico surgió de unos cuantos para unos pocos y luego fue de unos cuantos para muchos, debe ser de muchos para muchos.

Este deterioro de la vida cultural en la UNAM tiene que ver de manera importante con el hecho de que dos de sus escuelas fundamentales se hallan hoy en día lejos del campus de Ciudad Universitaria por absurdas razones de carácter político: la Escuela Nacional de Música y la Escuela Nacional de Artes Plásticas. Al margen de que éstas puedan seguir teniendo enclaves en diversos ámbitos de la ciudad, deben ser trasladadas a Ciudad Universitaria.

La UNAM tiene la obligación de fortalecer su presencia en la sociedad por el uso de los medios masivos de comunicación en la educación y la cultura del pueblo, y en particular la radio y la televisión, fortaleciendo nuevos proyectos como el de apoyar la instalación de radios comunitarias en las zonas marginadas.

Las actividades deportivas en la Universidad Nacional están hoy reducidas a su mínima expresión, existiendo un absoluto divorcio entre la preparación cultural y física de los alumnos y desaprovechándose las espléndidas instalaciones universitarias, por lo que deben instaurarse mecanismos para que todos los alumnos practiquen un deporte de manera regular y sistemática.

La UNAM tiene que responsabilizarse por el establecimiento de un sistema digno de comedores y cafeterías universitarias de calidad, que resuelvan el problema de la alimentación de sus estudiantes a precios accesibles, pues el sistema actual es inaceptable. Las cafeterías que hoy existen, a excepción de la de Ciencias , son negocios de concesionarios que obligan a los jóvenes a consumir productos de escasa calidad en las postas y puestos ambulantes con las consecuencias negativas que esto entraña para su salud.

La Universidad Nacional debe preocuparse seriamente por la salud de sus estudiantes, académicos y trabajadores, y resulta impostergable por lo mismo que no se establezca lo antes posible en las inmediaciones de Ciudad Universitaria y no lejos de la Facultad de Medicina, un Hospital de la UNAM , similar a los que existen en muchas de las grandes universidades estadounidenses, el que sea además de un espacio de excelencia para la docencia y la investigación una institución de servicio social vinculada a la comunidad.

La Universidad Nacional Autónoma de México ha cumplido con un papel relevante en el México del siglo XX y éste no debe trastocarse subordinándola a proyectos y programas privatizadores que han fracasado y están siendo desechados en muchos países, sino por el contrario confiar en su vocación crítica sustentada en los principios de libertad de cátedra y de investigación e impulsar una más amplia vinculación de sus tareas con el pueblo de México.

Ciudad Universitaria / Otoño de 2007

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Pronto, nuevo rector de la UNAM

Publicado por bachiller en Octubre 29, 2007


El Universal TV
El 15 de noviembre se conocerá al nuevo rector de la Universidad más importante de Iberoamérica.

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"Cuando el presidente de la república dice que no habrá guerra …”

Publicado por bachiller en Octubre 27, 2007

Que otros aspirantes a la rectoría sí acepten no resta credibilidad al proceso, dice

Diego Valadés rechazó reunirse con un enviado del gobierno calderonista

El ex procurador general de la República descarta participar en algún debate público

Rosa Elvira Vargas y Emir Olivares

El jurista Diego Valadés expuso su proyecto para desarrollar la UNAM ante la comunidad universitaria reunida en el auditorio del Instituto de Investigaciones Sociales Foto: Carlos Cisneros
El aspirante a la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Diego Valadés Ríos dijo que él no se reunirá con ningún funcionario público ni representante del gobierno federal, pese a que ya ha recibido invitaciones para tal fin.

“No diré de quién (vino esa convocatoria) y no acepté”, según Valadés .

Sin embargo, el jurista y ex procurador general de la República consideró que si algún otro aspirante al cargo de rector ha convenido encontrarse con representantes gubernamentales, eso corresponde a la libre decisión de cada quien, y ello no debe entenderse como una injerencia o aval desde Los Pinos para el postulante.

Interrogado sobre el encuentro de hace una semana del director de la Facultad de Medicina y aspirante a rectoría, José Narro, con el jefe de la Oficina de la Presidencia, Juan Camilo Mouriño, Valadés declaró: “todos los universitarios están en libertad de reunirse con quien consideren oportuno, todo diálogo con los órganos de poder y con la sociedad es fructífero”.

Dijo estar seguro de que los 15 integrantes de la Junta de Gobierno (JG) “actúan siempre con absoluta independencia”, aunque su postura es la de dar más valor a la garantía que pueden otorgar éstos en la designación que a la afirmación de Felipe Calderón de que respetará la autonomía universitaria.

Luego de exponer su proyecto de universidad ante la comunidad del Instituto de Investigaciones Sociales, Valadés Ríos también descartó su presencia en un debate público. Consideró que no es necesario porque se podría prestar a la polémica.

Y es que en la UNAM, tras la propuesta del debate que lanzara Luis Javier Garrido, también aspirante a rector, alumnos de diversas facultades se han abocado a la organización del mismo y plantean realizarlo el próximo martes 30 de este mes.

No es necesario ni deseable

“Acabo de recibir la invitación y no pienso asistir. No considero que sea parte de la esencia de este proceso de selección que haya un debate, porque eso conduciría a lo que creo no es necesario ni deseable.”

Inclusive agregó que aunque fuera la propia JG la que organizara ese debate se mantendría en esa postura, ya que la UNAM “no es una sociedad política, sino académica” en la que existe congruencia y convergencia.

Rosaura Ruiz, aspirante a la rectoría, coincidió en que un debate crearía confrontación, por lo que rechazó que se efectúe, ya que el proceso en la UNAM “no es una elección sino una designación.

“En este momento ha funcionado muy bien la presentación individual de cada candidato, no me parece que el debate fuera lo más adecuado, por el tipo de proceso que se podría prestar para confrontación: el proceso debe ser muy cuidadoso y abierto. Tiene sentido el debate en otros procesos; son los 15 miembros de la JG quienes entrevistarán a los aspirantes, ¿para qué un debate?, no le encuentro sentido”.

Por lo que hace a los demás aspirantes al cargo de rector, ayer por la mañana, Narro Robles estuvo en el Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Azcapotzalco y en la Facultad de Estudios Superiores campus Zaragoza.

A su vez, el director de la Facultad de Derecho, Fernando Serrano Migallón, sostuvo una visita de trabajo en Morelia, Michoacán, con las comunidades de la UNAM que ahí laboran.

Justifica De la Peña encuentro con Juan Camilo Mouriño
Notimex / La Jornada On Line

La reunión no tiene nada de malo, dijo De la Peña, pues “tiene uno que hablar con todo tipo de personas ligadas a la vida pública del país”.

 México, DF. El matemático José Antonio de la Peña, aspirante a la Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se reunió hace unos días con el jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, Juan Camilo Mouriño.
En entrevista a su llegada al Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM para presentar su programa, explicó que Juan Camilo Mouriño le ratificó la posición del gobierno federal de no intervenir en el proceso de sucesión que vive la máxima casa de estudios.

Expuso que se trató de una charla informal, cuya intención fue extender los puentes naturales de diálogo. “Tiene uno que hablar con todo tipo de personas ligadas a la vida pública del país; en ese sentido, no me parece que tenga nada de malo”.

Indicó que tiene entendido que en el mismo contexto se ha dado o se dará alguna otra conversación, como ya fue el caso de José Narro, director de la Facultad de Medicina.

“Es simplemente con el fin de acercarse y expresar esta disposición del gobierno a respetar la autonomía universitaria”, dijo el ex presidente de la Academia Mexicana de las Ciencias y ex director adjunto de Desarrollo Científico y Académico del Conacyt.

Destacó que esa fue la misma postura expresada recientemente por el presidente Felipe Calderón; “es una posición que debe tener el gobierno, que los universitarios exigen del gobierno, pero es muy conveniente que el gobierno exprese su intención y disposición por mantenerse en ella”.

Por otra parte, se manifestó contra la conveniencia de que los aspirantes a la Rectoría mantengan un debate abierto; ello, sobre todo, porque no está previsto dentro de los procedimientos de la Junta de Gobierno.

Sacar del ámbito de la Junta de Gobierno una discusión, que sin duda tendría un ganador, desvía la atención del verdadero procedimiento que le corresponde a la universidad, señaló.

De la Peña expresó su seguridad en el sentido de que será llamado por la Junta de Gobierno a presentar su programa e indicó que para la próxima semana ya se sabrá algo.

“Quienes me conocen saben que yo hablo con todo el mundo”, explica

Confirma Narro encuentro con Mouriño
Asistió a la presentación del libro La ciencia en la UNAM 2007; también estuvo Rosaura Ruiz

Karina Avilés, Emir Olivares y Rosa Elvira Vargas

Los doctores René Drucker Colín, coordinador de la Investigación Científica de la UNAM, y Enrique Villa Rivera, director general del IPN, escuchan al senador Francisco Castellón, durante la presentación del libro La ciencia en la UNAM 2007 Foto: Marco Peláez
El aspirante a la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) José Narro Robles confirmó que sostuvo un encuentro con el operador político del presidente Felipe Calderón, Juan Camilo Mouriño, aunque optó por no revelar el contenido de su conversación al señalar que no puede decir “lo que platico con quienes me invitan a todas las reuniones”.

El director de la Facultad de Medicina insistió: “Tuve una comida exclusivamente, y quienes me conocen saben que yo hablo con todo el mundo”. Al término de la presentación del libro La Ciencia en la UNAM 2007, a través del Subsistema de la Investigación Científica, Narro Robles fue el centro de la atención de los representantes de los medios de comunicación, quienes interrogaron al aspirante sobre esta reunión con el jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, realizada en días pasados.

–¿Cuál fue el motivo de la comida?

–Me invitaron. Recibí una invitación, y eso es lo único que le puedo decir.

–¿Qué temas trataron?

–Yo no le puedo decir lo que platico con quienes me invitan a todas las reuniones.

–¿No se presta a malas interpretaciones?

–Cuando se hacen de manera transparente las cosas, por supuesto que no.

–¿Tiene el aval de la Presidencia?

–No. Aquí no se requiere el aval, aquí lo que se requiere es el aval de la comunidad universitaria. Aquí se requiere la decisión de la Junta de Gobierno (JG) –insistió.

También se le preguntó sobre el calificativo de “pandilleros” utilizado por el investigador emérito Jorge Flores en torno a las adhesiones que ha recibido. Señaló que “todo el mundo dice lo que cree que puede y tiene que decir, y cada quien tiene que ser responsable de los adjetivos que utiliza”.

En torno a la reunión de Narro con Mouriño, Octavio Paredes, integrante de la JG, expresó que los aspirantes están en libertad de hacer lo que consideren pertinente, pues no hay una reglamentación que les impida tener reuniones. Consideró que lo anterior no es injerencia del gobierno federal, y “en la medida en que el proceso se mantenga dentro de los cauces de nuestra institución, siempre será mejor”.

Añadió que en las reuniones de la JG, “seguramente este tipo de cosas van a salir”. Pero enfatizó que el próximo rector o rectora tendrá que abrir canales de comunicación con los diferentes niveles de gobierno.

A Rosaura Ruiz, quien también asistió a la presentación del libro en una de las dependencias universitarias, se le preguntó si ha sido invitada a un encuentro con Mouriño, y señaló que no ha sido convocada.

Indicó que la intervención del gobierno federal en el proceso de sucesión dependería de la JG, y “ésta no lo va a permitir”. Sobre el epíteto de “pandilleros”, comentó que se trata de “una frase poco afortunada”, porque en la UNAM no los hay. Durante la presentación del libro, el coordinador de la Investigación Científica, René Drucker, advirtió que el Estado no parece entender muy bien la importante función que cumplen los científicos, lo cual se refleja en la falta de apoyos, por lo que de no corregirse esta situación estará “en peligro la soberanía nacional”.

En tanto, la JG cumplió con su cuarta visita a las unidades multidisciplinarias. Ayer tocó el turno a la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, donde 13 grupos se presentaron a la cita ante el órgano elector. Ahí, los representantes del consejo técnico de esa unidad se pronunciaron por Rosaura Ruiz y por José Narro como sus preferidos. El resto de los candidatos continuaron con diversas reuniones: José Antonio de la Peña permaneció en Ciudad Universitaria, donde mantuvo encuentros con diferentes grupos de académicos; Diego Valadés estuvo en el Instituto de Fisiología Celular.

Gerardo Ferrando estuvo en el campus de Morelia, Michoacán, y hoy se dedicará a atender sus labores como colaborador de Fonatur; por su parte, Fernando Serrano Migallón se presentó ante la Federación de Colegios del Personal Académico y por la tarde se presentó en el Instituto de Investigaciones Sociales –donde hoy estarán Valadés y Ruiz–; y Fernando Pérez Correa se reunió anoche con profesores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y con miembros de la Unidad de Posgrado de esa unidad.

Confirma Narro Robles reunión con Mouriño Terrazo

24 de octubre de 2007, 09:59 PM

México, 24 Oct (Notimex).- El director de la Facultad de Medicina de la UNAM y aspirante a la rectoría de esa casa de estudio, José Narro Robles, confirmó que se reunió con Juan Camilo Mouriño, jefe de la Oficina de la Presidencia de la República.

Entrevistado en el marco de la presentación del libro “La ciencia en la UNAM”, el funcionario universitario dijo que recibió una invitación para acudir a una comida con el funcionario federal e indicó que “quienes me conocen saben que me reúno con todo el mundo”.

Narro Robles negó que en el proceso de elección interna de la UNAM requiera el apoyo de la Presidencia. “Aquí se requiere el aval de la comunidad universitaria y la decisión de la Junta de Gobierno. Eso es lo que se requiere”, expresó.

Indicó que cuando las cosas se hacen de manera transparente no deben prestarse a malas interpretaciones.

Sin embargo, se negó a describir los temas que trataron en dicha reunión y pidió esperar a que termine el proceso de auscultación y la Junta de Gobierno determine a quiénes llamará a presentarse y cuáles serán las motivaciones para designar al próximo rector.

En ese sentido, rechazó las versiones que señalan que en la Facultad de Medicina ya se están preparando los festejos de su designación.

Por su parte, Octavio Paredes, de la Junta de Gobierno de la UNAM, al referirse a la reunión entre Narro y Mouriño, dijo que los aspirantes a la rectoría están en libertad de hacer lo que consideren pertinente e indicó que no hay una reglamentación que se los impida.

Abundó, sin embargo, que en la medida en que el proceso se mantenga en los cauces de la institución, eso será mejor.

“Si yo fuera candidato a la rectoría trataría de convencer a los universitarios de que yo soy el bueno; me mantendría alejado de ese tipo de cosas, pero están en libertad de hacerlo”, consideró.

En tanto, la también aspirante a la rectoría, Rosaura Ruiz, secretaria de Desarrollo Institucional, dejó claro que dicha reunión no representa riesgo alguno, y recordó que el presidente Felipe Calderón se comprometió a respetar la autonomía universitaria.

“No me parece riesgoso hablar con nadie; creo que hay que hablar con todo el mundo y eso no va influir en la Junta de Gobierno”, dijo. La autonomía de la decisión de la Junta está garantizada, abundó.

Del Reforma, octubre 20 de 2007

MENUDO rugido soltaron algunos pumas cuando vieron a uno de los aspirantes a la rectoría de la UNAM, el doctor José Narro, comiendo ayer en Polanco.

Y NO POR lo que ordenó de comer, sino porque estaba con Juan Camilo Mouriño y otra persona no identificada.

AHORA SERÁ interesante ver si el número 2 de Los Pinos se reúne con el resto de los candidatos a suceder a Juan Ramón de la Fuente.

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Educación pública

Publicado por bachiller en Octubre 27, 2007

Trauma panista
Enrique del Val Blanco
08 de junio de 2006
Durante los últimos días de la semana pasada se celebró en Veracruz la Asamblea Nacional de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), que es la organización más importante de universidades públicas y privadas del país. La reunión estuvo dedicada fundamentalmente a escuchar los planteamientos de los diferentes candidatos a la Presidencia de la República, sobre su visión y propuestas para la educación superior del país.

Todos los candidatos conocieron con antelación un documento base conteniendo los planteamientos de la ANUIES, así como preguntas concretas sobre cuál es su posición frente a este tan importante nivel de la educación en nuestro país.

Algunos candidatos hicieron comentarios generales y otros con mayor profundidad. La mayoría reconoció la importancia de este segmento y ofreció incrementar los recursos públicos, no sólo para la educación superior sino también para la ciencia y tecnología, que han sido de los sectores más abandonados por el actual régimen, a pesar de las promesas que el hoy presidente panista concretamente hizo ante una reunión similar hace ya seis años.

En su intervención, el actual candidato del Partido Acción Nacional (PAN) volvió a sangrar por la herida que, según él, le ocasionaron las universidades públicas. En primer lugar la UNAM, que no lo aceptó porque en aquella época se tomó la decisión, acertada por cierto, de que aquellas personas provenientes de algún estado de la República donde existiera en su propia universidad pública la carrera que se solicitaba, deberían estudiarla allá. Fue el caso del candidato del PAN, que es michoacano, y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo tenía dentro de sus planes de estudio la carrera que él quería cursar.

Nunca ha comprendido que esta medida se adoptó para fomentar el desarrollo de las universidades públicas estatales, para evitar la concentración que existía en la época, y de esta manera fortalecer el desarrollo local. A la postre ha quedado demostrado lo correcto de la decisión que ha permitido un vigoroso desarrollo de ellas, de lo cual nos congratulamos todos.

No sabemos qué le pasó al candidato del PAN que tampoco pudo acceder a la universidad pública de su estado.

También en su intervención deslizó su propuesta de “becas-crédito”, que no es más que una copia barata de los famosos vouchers que el presidente Bush ha impulsado en EU, con resultados nada halagüeños. Sin embargo, lo importante de esta propuesta es que el candidato del PAN demuestra desconocimiento de la realidad mexicana, al creer que México es comparable a los Estados Unidos o a Gran Bretaña, por poner algunos ejemplos. Las condiciones económicas de las familias de aquellos países y las de los nuestros son bastante diferentes, y si ese mecanismo de financiamiento eventualmente puede funcionar allá, proponerlo aquí de plano es una irresponsabilidad.

Y el mejor ejemplo lo tenemos con el programa de becas-crédito que el Conacyt implementó durante el sexenio pasado en la borrachera del neoliberalismo, el cual fue un rotundo fracaso y el Conacyt tuvo que aceptar al final la imposibilidad de cobrar las becas otorgadas mediante esa modalidad, a pesar del despacho privado que contrataron para hacerla de cobradores. Al final cerraron el programa de becas-crédito.

Mientras las condiciones económicas de los mexicanos sigan como están, la propuesta del sistema de vouchers estará condenada al fracaso. Primero debemos garantizar a las familias ingresos dignos, y después pensar en cobrarles por la educación superior. Como bien dijo la candidata de Alternativa Socialdemócrata en la misma reunión de la ANUIES, ningún país ha quebrado por invertir y apostarle a la educación. Si el candidato del PAN en verdad está preocupado por la educación superior es conveniente que cambie de asesores y proponga cosas que se puedan realizar hoy en nuestro país, más allá de los vouchers.

Por otro lado, entre sus comentarios deslizó que “le habían dicho que una universidad grande se lleva la tajada del león de los recursos presupuestales y eso no debería ocurrir”. Sin duda se refería a la UNAM y dejó malestar entre la mayoría de los rectores presentes.

Pretende desconocer que la asignación de los recursos para las universidades públicas es un proceso en el cual intervienen el Ejecutivo y el Legislativo, este último órgano en el cual él participó durante la primera mitad de esta administración, y que el problema no es lo que asignan a cada universidad, sino el incumplimiento de este gobierno con las ofertas que hizo a la ANUIES.

A la UNAM se le asigna no lo que necesita sino, al igual que al resto de instituciones de educación superior, apenas recursos para seguir adelante. Se le asigna una cantidad mayor porque ha demostrado en los hechos que necesita dichos recursos. No es ninguna graciosa concesión. Y si no lo cree, que pregunte a sus compañeros diputados por qué han apoyado los presupuestos de la UNAM e incluso los han defendido.

Por cierto, se ejercen estos recursos con transparencia y se rinde públicamente cuenta de ello cada año. El sembrar cizaña en la ANUIES en contra de la principal casa de estudios del país no es una política correcta, más parece revancha.

Como bien ha mencionado el rector de la UNAM desde hace varios años, y ante el propio candidato panista cuando era diputado: “A las universidades hay que darles recursos, más para todas, más para las que menos tienen, más para las que más necesitan, más para las que más hacen”. Esta propuesta la ha apoyado la ANUIES en diversos foros.

Por último, hay que reconocer que Calderón tiene razón del trauma que padece cuando explica su enojo por no haber ingresado a una universidad pública, más aún tratándose de la UNAM. Implícitamente reconoce, dado que al parecer le es muy difícil hacerlo de manera abierta, que le hubiera gustado estudiar en la mejor universidad, no sólo de México sino de América Latina. Pero todavía puede cursar una maestría o un doctorado, si cumple los requisitos. Ojalá lograra este objetivo para eliminar el mal sabor de boca que le dejó el no haber estudiado en alguna de las magníficas universidades públicas mexicanas.

Analista político y economista

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Reforma del EPA

Publicado por bachiller en Octubre 27, 2007

Rechazan reformas académicas para el nivel de bachillerato
Señor director:

Le agradeceremos publicar en Palabra de Lector la presente carta, dirigida al rector de la UNAM, doctor Juan Ramón de la Fuente.

Señor rector: Los profesores de la Escuela Nacional del Colegio de Ciencias y Humanidades, Plantel Azcapotzalco, por acuerdo de Asamblea General del turno vespertino, realizada el 4 de octubre con la asistencia de 58 maestros de todas las áreas, deseamos manifestarle nuestro más rotundo rechazo a los cambios que pretende realizar el Claustro de Profesores para la Reforma del Estatuto del Personal Académico (EPA). Las razones son las siguientes:

El Congreso Universitario que usted prometió realizar al poner fin a la huelga de 1999-2000 quedó reducido, en el caso del sector académico, a la consulta de cuerpos colegiados que, en la mayor parte de los casos, no mantienen relación directa con los profesores, sobre todo con los de asignatura. Al margen quedaron las coordinaciones de área, que son las instancias académicas más apropiadas para el caso.

El Claustro de Profesores para la Reforma del EPA no ha cumplido con su obligación reglamentaria de mantener informada a la comunidad universitaria y organizar los eventos necesarios que permitan la participación amplia de los profesores.

En cuando a las reformas pretendidas, manifestamos nuestro rechazo a las figuras de profesor de medio tiempo de 20 horas y profesor de asignatura de menos horas, ya que representan un empobrecimiento de la vida académica porque obligan a los actuales profesores de asignatura a buscar otro medio tiempo en una institución distinta, lo que implica nuevos desplazamientos, mayores gastos, menos tiempo para preparar la clase y una mayor inestabilidad laboral.

El Claustro ha guardado un silencio inquietante respecto de qué sucederá con los profesores que actualmente cubren 28 o 30 horas de clase, y con los que cubren menos de 20 horas.

Las reformas pretendidas van en contra de las recomendaciones hechas por la Comisión Organizadora del Congreso Universitario, que establecen como figura necesaria para el bachillerato el profesor de carrera de tiempo completo, y contravienen la promesa de nuestro director general, M. en C. Rito Terán, de abrir nuevas plazas de carrera.

Bajo su rectorado se redujeron dramáticamente los concursos de oposición para aspirar a plazas de carrera y no se han recuperado las que dejaron muchos profesores que se jubilaron o han fallecido, con la consecuente disminución del stock de grupos vacantes permanentes.

Los profesores del plantel Azcapotzalco seguimos confiando en el camino del diálogo, por lo que convocamos a los profesores que nos representan ante el Claustro, a los consejeros universitarios, técnicos y académicos de nuestro plantel a mantenerse atentos e informados sobre los avances hacia la Reforma del Estatuto del Personal Académico.

Atentamente

Por la Comisión Redactora de la Asamblea

General de Profesores: Ricardo Díaz D.,

Claudio Augusto Osornio Ramírez,

Emilio Vivar Ocampo, Sergio Carlos Ferias Ruiz,

Juan Cirio Ramírez y Juan Márquez Zea

(responsable de la publicación)

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Junta De Gobierno UNAM

Publicado por bachiller en Octubre 25, 2007

Miguel Ángel Granados Chapa : Junta De Gobierno UNAM
Plaza Pública

A la mitad del proceso de exploración que la ley orgánica de la UNAM le ordena realizar antes de elegir rector, la Junta de Gobierno ha visto colmada su agenda para recibir opiniones sobre quién debe gobernar a la Universidad nacional en los próximos cuatro años. Tan sólo en las primeras doce horas, después de publicada la convocatoria respectiva el 7 de octubre se formalizaron 240 citas. Para cumplir ésas y los cientos que siguieron, el órgano elector de la UNAM formó cinco comisiones que ha recibido a grupos y personas portadoras de propuestas y apoyos a aspirantes, y también de proyectos de universidad sin postulación de nadie.

Esta es la vigésima ocasión en que una junta de Gobierno elige a un rector. Promulgada la ley que le dio origen en enero de 1945, su autor Alfonso Caso instaló la junta ese mismo año, que al siguiente eligió al primer gobernante universitario conforme al nuevo régimen, el abogado Genaro Fernández McGregor. No permaneció en su cargo más que dos años, al cabo de los cuales lo sustituyó el doctor Salvador Zubirán, médico eminente que como su antecesor no llegó siquiera a la mitad de su mandato, interrumpido por una sucia revuelta. Tan inestable era la situación universitaria que el tercer rector elegido por la Junta fundadora, Andrés Serra Rojas, abogado también, apenas ostentó el nombramiento unos días de mayo de 1948, y luego declinó. Mientras que grupos conservadores pretendían hacer rector, por plebiscito, a Antonio Díaz Soto y Gama, la Junta eligió cuarto rector al también abogado Luis Garrido, que permaneció en su cargo hasta poco antes de concluir su cuatrienio, en 1953. Lo reemplazó el doctor Nabor Carrillo Flores, ingeniero, primero en ser elegido sin tormenta en torno, primero también en ser reelegido, por lo que permaneció ocho años en la flamante Torre de la rectoría, de que fue primer ocupante.

El doctor Ignacio Chávez, médico de la talla del depuesto Zubirán, fue elegido dos veces por la Junta, en 1961 y 1965, pero al año siguiente renunció en medio de presiones ruines. Lo reemplazó en mayo de 1966 el ingeniero Javier Barros Sierra, que cuatro años más tarde hubiera podido ser reelegido, pero declinó esa posibilidad en vista de su precaria salud. Fue elegido entonces el doctor Pablo González Casanova, historiador y sociólogo, que renunció en medio de un conflicto compuesto de ingredientes diversos, por lo que en 1972 la Junta eligió al doctor Guillermo Soberón, médico de origen, bioquímico después, reelegido en 1977. Otro médico, Octavio Rivero, lo sustituyó en 1981 y cuatro años más tarde la Junta escogió al abogado Jorge Carpizo, que optó por no presentarse a la reelección en 1989. Fue escogido entonces el doctor José Sarukhán, biólogo, botánico y ecólogo, que cumplió dos periodos, pues fue reelegido en 1993. Lo sucedió en 1997 el ingeniero químico Francisco Barnés que no pudo concluir su mandato pues renunció durante la terrible huelga de 1999. La Junta, en fin, eligió dos veces al médico Juan Ramón de la Fuente, en 1999 y en 2003.

En los ocho años del rectorado de De la Fuente, la Junta fue renovada casi en su totalidad, salvo el caso de Julio Labastida, sociólogo y Álvaro Matute, historiador, que ingresaron durante el periodo de Barnés. Luego fueron nombrados por el Consejo universitario, a propuesta del rector, Francisco Bolívar Zapata, bioquímico; Manuel Peimbert Sierra, físico y astrónomo; Rolando Cordera Campos, economista; María Elena Medina-Mora, psicóloga, Carlos Larralde, biólogo; Olga Elizabeth Hansberg Torres, filósofa, David Kershenovich, médico; Francisco Casanova, sociólogo; Alonso Gómez-Robledo, abogado; Elizabeth Guadalupe Luna Trail, filóloga; Octavio Paredes López, ingeniero bioquímico, primer miembro de la Junta no formado en la Universidad; Luis Alberto Zarco, médico veterinario: y Jorge Borja Navarrete, ingeniero. Señalo las disciplinas en que se formaron para mostrar uno de los ángulos de la diversidad presente en la Junta. Sus miembros tienen, al mismo tiempo, notas en común. La mayor parte de ellos ha dirigido facultades e institutos, lo que quiere decir que ahora electores antes fueron elegidos, algunos más de una vez. Casi todos han sido distinguidos con reconocimientos como el Premio nacional o incluso con galardones internacionales, como el Príncipe de Asturias recibido por Bolívar Zapata.

Casi sin excepción, realizan sus labores de investigación y docencia en la propia Universidad nacional. Integran, ciertamente, un cuerpo de notables, sin el dejo sarcástico con que buscan descalificarlos quienes resienten el carácter elitista del mecanismo de elección vigente durante más de seis décadas. Es quizá un modelo anacrónico, pero sin duda mejor que el de antes de 1945, que perturbaba a veces hondamente a la comunidad universitaria. Hoy esta no permanece al margen, aunque sus expresiones no sean determinantes sino que son matizadas por el criterio y los intereses de los quince electores, cuya carrera académica, en términos generales, además de haberlos prestigiado los dota de credibilidad. Y de perspicacia para distinguir el grano de la paja. Los electores disfrutan además, en esta ocasión, del privilegio de la mayor libertad posible para su decisión. Nunca fue cierto que la Junta actuara como mera correa de transmisión de instrucciones venidas de fuera. Pero el sistema presidencial autoritario era capaz de inducir el nombramiento. Hoy ya no lo es. Creo. Así lo espera, así lo necesita la Universidad.

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Más propuestas para el próximo rector

Publicado por bachiller en Octubre 25, 2007

El Correo Ilustrado

Más propuestas para el próximo rector

El cambio de rector en la Universidad Nacional Autónoma de México es un proceso importante no sólo para la institución, sino para el país, gracias al lugar que ocupa en el concierto de instituciones de educación media superior y superior. Por ello, ante la sucesión, los abajo firmantes queremos señalar los siguientes aspectos significativos:

Nuestra casa de estudios necesita preservar su carácter de universidad pública, garantizando la gratuidad de la educación para los estudiantes de todos sus ciclos: bachillerato, licenciatura y posgrado. Reiterar este principio es necesario tanto por los antecedentes de 1985 y 1999 como por las declaraciones de órganos supranacionales como la OCDE y la política del actual gobierno federal, contrarias al derecho de la educación gratuita.

La institución necesita preservar su carácter de universidad nacional, su autonomía del Estado y, por consecuencia, de los gobiernos federales en turno, demandando de éstos el financiamiento de ley para desarrollar en óptimas condiciones sus actividades académicas sustantivas: docencia, investigación y difusión de la cultura.

La universidad necesita preservar y profundizar la libertad de cátedra e investigación, que permitan en espacios de pluralidad ir conformando un proyecto alternativo de nación en el contexto de una conciencia crítica que nuestro país requiere.

Quien sea designado rector por la Junta de Gobierno deberá comprometerse a dar continuidad a lo que la universidad ha sido hasta ahora: una institución que se transforma manteniendo los principios que la nación le ha conferido: nacional, autónoma, pública, gratuita, laica, plural, crítica y dialógica. Lo anterior implica la democratización de sus instancias colegiadas de gobierno, que sea ejemplo ante las necesidades de cambio y rumbo social de nuestra sociedad.

Académicos del CCH sur: Jesús Pacheco Martínez, Efraín Cruz Marín, Víctor Gamboa González, Clemencia Lara Martínez y 75 firmas más

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La amplia masa universitaria no pone rectores, pero sí ha conseguido imponer el respeto …

Publicado por bachiller en Octubre 25, 2007

UNAM: LA UNIVERSIDAD QUE QUEREMOS FORJAR

La Universidad no puede ser ajena al mal tiempo económico y político que predomina en el país y en buena parte del mundo. El neoliberalismo en tanto que estrategia de desmantelamiento de las instituciones del Estado de Bienestar, tiene una vasta y sofisticada agenda de cambio estructural para los sectores de educación, salud y seguridad social en todo el orbe. Por ello, es muy importante hablar con claridad de la universidad que tenemos y sobre todo, de la universidad que queremos y necesita nuestro país, plagado de inequidades sociales y regionales, de pobreza, exclusión, falta de desarrollo, dependencia científica y tecnológica, depredación de recursos naturales, deterioro ambiental, graves violaciones de derechos humanos, fuga de cerebros y una democracia cada día más limitada.
En México, desde hace 25 años, de diferentes maneras, toda la educación pública se ha colocado bajo la mira neoliberal, comenzando por restringir la obligatoriedad gubernamental a solamente proporcionar educación de nivel básico. Especialmente, respecto a la educación media-superior y superior, las políticas neoliberales han impactado mediante las restricciones presupuestales y los aumentos de cuotas, la promoción de esquemas productivistas entre el personal académico y administrativo para exacerbar el individualismo y la competencia por recursos escasos, la degradación de la organización sindical, la presión para que la investigación más avanzada se ligue a las empresas, la creación de las universidades tecnológicas que tienen planes de estudios sin materias relacionadas con las Humanidades y la apertura a la inversión privada directa sobre todo en el nivel medio-superior. Los rechazados del sistema educativo, se han convertido en una realidad dolorosa desde la pre-primaria hasta los posgrados.
En ese ambiente, la ambigüedad, la carencia de principios, el pragmatismo sin perspectivas más amplias de largo plazo, han conducido a ensalzar y promover el individualismo por encima de la actuación y el mérito colectivo. Pero los errores de vanguardismo y sectarismo en las luchas recientes por un lado y por el otro, la amenaza de una derecha potenciada con su abrupto acceso a las altas esferas gubernamentales, lejos de conducir a una mejor organización y actuación colectiva de las izquierdas universitarias, han llevado al abandono de la crítica y la autocrítica constructivas y a la desmovilización. Ni siquiera hemos conseguido hacer realidad la tendencia a procesos democratizadores y transparentes en la elección de autoridades que se ha logrado en otras universidades y esferas de la actividad pública.
Llegamos al cambio de rector en la UNAM, entre declaraciones formales de defensa del carácter público, nacional, laico de la educación, de condena formal a los intentos de elevar las cuotas pero con una penetración profunda de los esquemas neoliberales en la mentalidad de los universitarios y en el quehacer básico de la universidad.
Es por ello que consideramos necesario identificar y enumerar coincidencias e iniciar la reconstrucción de agendas colectivas para su transformación, conformadas con objetivos claros que puedan ser compartidos por estudiantes, trabajadores académicos y administrativos y que se reflejen en estrategias específicas de acción por lo menos en cinco campos fundamentales:
1. Debe buscarse el desarrollo equilibrado de todas las áreas y ámbitos de la universidad
Actualmente dentro de la UNAM coexisten varias universidades. Una es la de la élite dirigente, con todos los recursos técnicos y económicos, con mecanismos verticales de control sobre el resto. Otro es el ámbito de las preparatorias, el de los CCH, el de las Facultades y Escuelas de Estudios Superiores fuera de ciudad universitaria, en donde persisten añejos problemas de precarización laboral, de autoritarismo, de ausentismo, de falta de personal docente profesionalizado, de instalaciones insuficientes, con una relación del número de alumnos por profesor y de alumnos por aula que lleva a situaciones antipedagógicas y al deterioro de la docencia.
2. Debe Fortalecerse la Docencia
El objetivo primero y fundamental de la universidad es la formación de estudiantes. El reto de la universidad pública en las últimas décadas ha sido el mostrar que una mayor cantidad de estudiantes no está reñida con la calidad de la formación profesional que reciben. Sin embargo, en los hechos, la función docente ha sido relegada y en muchos casos deformada. La riqueza que la experiencia de profesionistas en activo puede dar a los educandos, se ha transformado en una falta de profesionalización de la enseñanza y en una simulación, pues el mayor porcentaje de clases descansa en profesores de asignatura que en realidad trabajan tiempo completo pero lo hacen a destajo, con contrataciones renovadas semestralmente al gusto de los directores y operando en muy desiguales condiciones, dependiendo de dónde impartan su curso. Con ello se ha propiciado una generalización del trabajo precario. Se ha prácticamente abandonado la apertura de nuevas plazas académicas, lo que ha ampliado gravemente una brecha generacional entre la planta envejecida de profesores de carrera y la falta de carrera académica para los jóvenes dentro de la universidad, lo cual ha llevado por un lado a la sobrecarga de los profesores por hora en los casos de la educación media superior y de diversas licenciaturas, sobre todo en las escuelas y facultades fuera de ciudad universitaria; por otro lado, el envejecimiento de la planta académica se combinó negativamente con los programas productivistas, llevando a la prolongación excesiva de la actividad académica formal por carencia de esquemas de jubilación decorosos.
3. Deben combatirse las estructuras administrativas verticales, que nos manejan a discrecionalidad burocrática, con criterios ocultos y falta de funcionalidad. La Universidad no ha adecuado sus procesos administrativos a la masificación, predominando una gran discrecionalidad a cargo de las autoridades locales o de enlace con las centrales. En este contexto la corrupción no es poco frecuente en áreas de obras, compras, vigilancia, conservación. Una mala interpretación del acuerdo sindicato-autoridades lleva también en ocasiones a la deformación del quehacer administrativo como herramienta de apoyo a las actividades sustantivas de la universidad, imperando también la falta de claridad en las negociaciones laborales.
4. Debemos conseguir cambios legislativos internos que llevan a la redefinición creativa de la docencia, investigación y extensión universitarias atendiendo a las condiciones actuales y futuras predecibles. El Estatuto del Personal Académico ha sido superado en la práctica por reglamentos menores en los distintos subsistemas. Buscar que la legislación posibilite en los hechos y con programas democrática y equitativamente competidos, no con megaproyectos asignados entre élites burocráticas, una mayor interacción entre las diferentes áreas y disciplinas de la universidad, impulsando la generación de conocimientos, la creatividad y el trabajo interdisciplinario como herramientas para enriquecer la cultura nacional y abordar los problemas nacionales.
5. Debemos fortalecer los cuerpos colegiados y rescatar la legitimidad de los órganos de gobierno. La verticalidad en las decisiones universitarias está íntimamente ligada con la debilidad de los cuerpos colegiados consultivos o de decisión. No hay confianza en que su actividad pueda ser de utilidad a la vida académica ni de que, dada la promoción de la evaluación exclusivamente individual del trabajo, la participación en la generación de propuestas de mejoramiento de las diversas actividades universitarias sea responsabilidad colectiva. No se han rescatado los resultados del congreso de 1990, ni tampoco se realizó el que se prometió, pero además, hay una tendencia a satanizar como “populista” cualquier ejercicio de reflexión, acuerdos y cambios procesados colectivamente. La obsesión por el control, debido al estallido periódico del descontento estudiantil masivo, se ha transformado en una falta de legitimidad de los órganos de representación en Facultades y escuelas (Consejos Técnicos) y del propio Consejo Universitario, lo que se refleja en los bajísimos porcentajes de participación en los procesos de elección de representantes. Eso ha reforzado estructuras que son un espejo del deteriorado presidencialismo que vive el país.

Quienes firmamos este documento creemos que estos y muchos otros aspectos de la universidad se pueden y se deben cambiar, mediante el fortalecimiento de las instancias colectivas de reflexión y participación, la definición de los objetivos a alcanzar partiendo del reconocimiento y debate abierto sobre la problemática que enfrentamos por la continuidad de gobiernos y política neoliberales, pero sobre todo, por nuestro rezago en la formulación de alternativas viables, democráticas, colectivas, de defensa de la educación pública y de defensa de la UNAM. La amplia masa universitaria no pone rectores, pero sí ha conseguido imponer el respeto a las ideas de gratuidad, laicicidad, autonomía y soberanía. Reforcemos la organización, el debate y el relanzamiento de proyectos alternativos de cambio, por áreas, sectores y niveles. Los profesores e investigadores, estudiantes y trabajadores, tenemos que tomar la palabra y decidirnos no sólo a resistir, sino a avanzar en la construcción de una UNAM a la altura de los nuevos retos.
México, D.F.
Octubre de 2007
Firman:
Amparo Martínez Arroyo (CC de la Atmósfera)
Manuel Mena (I. de Geofísica)
Alejandro Alvarez Béjar (F. de Economía) abejar48@hotmail.com
Luis Torres (I. Geofísica)

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Aspirantes a la rectoría

Publicado por bachiller en Octubre 25, 2007

Antes del 6 de noviembre, la lista de candidatos

Aventaja Narro entre aspirantes a la rectoría: fuentes de la JG
Karina Avilés

A nueve días de que termine el proceso de consulta para la sucesión en la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles lleva una delantera de tres a uno en relación con los seis aspirantes restantes, de acuerdo con fuentes de la Junta de Gobierno (JG), las cuales indicaron que antes del 6 de noviembre se conocerá la lista de candidatos y, a partir de esa fecha, serán llamados a las entrevistas.

Hasta el momento, Narro Robles ha concentrado la mayoría de preferencias, no sólo en el ámbito de las ciencias médicas, a la que pertenece, sino de una diversidad de dependencias universitarias.

Después de Narro Robles, el ex director del Instituto de Matemáticas José Antonio de la Peña es quien más menciones ha tenido, aunque sus apoyos, según fuentes de la universidad, se concentran en determinados institutos.

En ese orden de las preferencias, Diego Valadés se ubica en tercer sitio. El ex procurador general de la República y ex director del Instituto de Investigaciones Jurídicas ha recibido el apoyo de sectores de las facultades de Ciencias Políticas, de Economía, Derecho, así como de agrupaciones en esta materia.

El resto de aspirantes –Rosaura Ruiz, Fernando Serrano Migallón, Gerardo Ferrando Bravo y Fernando Pérez Correa–, aunque también cuentan con las simpatías de ciertos sectores universitarios, han obtenido menos menciones. Los integrantes de la junta reiteraron que si Luis Javier Garrido es propuesto ante ese órgano, será considerado para llamarlo a las entrevistas.

Los 15 miembros de la JG continuarán escuchando las propuestas de los integrantes de la UNAM en las sedes foráneas, entre ellas las facultades de estudios superiores Zaragoza y Aragón.

Una vez que termine la auscultación, la JG tendrá del primero al 5 de noviembre para realizar el análisis de este proceso y, a partir del día 6 llamará a los candidatos (dos por día, según se ha previsto).

Conforme a esos tiempos, cualquier día de la semana del 12 al 17 de noviembre se dará a conocer el nombre del sucesor de Juan Ramón de la Fuente.

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