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Archivos de la categoría ‘Designación de Rector’

De Octubre a noviembre, las fuerzas vivas de la Universidad se “mueven” para “elegir rector”

Acepta Luis Javier Garrido contender por la rectoría

Publicado por bachiller en Octubre 18, 2007

Candidato de maestros y estudiantes que participaron en la huelga de 1999-2000

Acepta Luis Javier Garrido contender por la rectoría
Rosa Elvira Vargas y Emir Olivares

El doctor Luis Javier Garrido aceptó la invitación de estudiantes y maestros que fueron activos participantes en la huelga de 1999-2000 dentro del Consejo General de Huelga (CGH) para contender por la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), no obstante que tanto el académico como quienes lo postulan están contra el método de elección de autoridades en esa casa de estudios.

El propio investigador dio sus razones. Dijo que si bien se trata de un proceso no democrático, donde probablemente la decisión está tomada de antemano, “no hay que desaprovechar esta oportunidad para plantear una vez más la defensa de la Universidad Nacional, que está en riesgo de desaparecer ante la ofensiva de la derecha apuntalada por el gobierno conservador de Felipe Calderón Hinojosa”.

Aunque entre los activistas que se dieron cita en el auditorio Narciso Bassols de la Facultad de Economía se expresaban no pocas divergencias sobre la conveniencia de apuntalar a un candidato a la rectoría, todos coincidían en que la persona indicada para defender el proyecto histórico de la UNAM es Luis Javier Garrido.

Y él, quien ha declinado siempre toda invitación de este tipo, se manifestó dispuesto en esta ocasión para “llenar todas las formalidades del caso” y presentarse ante la Junta de Gobierno, “porque se debe escuchar la voz de la mayoría de los universitarios que no quieren que la UNAM, que es patrimonio de la nación, se acabe por la voluntad caprichosa de quienes detentan el poder económico en México”. Afirmó que es posible democratizar la institución sin modificar su actual Ley Orgánica.

El también articulista de La Jornada es hijo de Luis Garrido, quien fue rector de la UNAM a partir de 1948.

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Directores de los CCH respaldan al de Medicina

Publicado por bachiller en Octubre 18, 2007

Directores de los CCH respaldan al de Medicina
Emir Olivares y Rosa Elvira Vargas

Los directores de los cinco planteles del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el director general de esas escuelas, Rito Terán Olguín, manifestaron ante la Junta de Gobierno su respaldo a José Narro Robles, para la rectoría de la institución.

Ayer, poco después del mediodía, los directivos de estos centros de enseñanza se presentaron a su cita con una comisión de la JG para entregar un documento en el que hacen un balance de la situación actual del bachillerato universitario, en especial de los CCH.

Terán Olguín refirió que se inclinaron por Narro porque “con el respeto” al resto de los aspirantes, es el universitario que puede consolidar una estrategia para mejorar la calidad de los egresados de esas escuelas.

Señaló que para tal fin son necesarios varios componentes, como mayor infraestructura y recursos en la formación de la planta docente, mejoramiento en la formación de los alumnos para su tránsito hacia la licenciatura y dotar a los planteles con nuevas tecnologías. “Esta estrategia la comprende y la puede impulsar el doctor Narro, por lo que hemos decidido tomar esa decisión en función de lo que queremos para nuestro colegio”, dijo.

Asimismo, agregó que se requiere de “una política sólida y de largo plazo” frente a la violencia, particularmente el porrismo, que se presenta en esos centros de enseñanza. “Es necesario un plan que desde la rectoría sea muy sensible a exterminar este fenómeno que ha sido un cáncer para la vida académica de los planteles”.

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Los científicos y la rectoría

Publicado por bachiller en Octubre 17, 2007

Javier Flores

Los científicos y la rectoría
En el proceso de selección del nuevo rector de la UNAM que se encuentra en marcha llaman mucho la atención la personalidad y las propuestas de quienes hasta ahora han sido postulados para ocupar el cargo que en noviembre próximo dejará vacante el doctor Juan Ramón de la Fuente… Pero también resultan altamente significativas las ausencias. Antes de que la Junta de Gobierno hiciera pública la convocatoria, figuraba entre los universitarios mencionados como posibles candidatos a la rectoría el doctor Juan Pedro Laclette, ex director del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la universidad, quien hace apenas unos días descartó postularse.

Lo que parecería un episodio menor permite reflexionar sobre el papel de un sector clave en la vida universitaria: los investigadores de los centros e institutos, cuya participación será sin duda de enorme importancia en el proceso de selección del nuevo rector. No hay que olvidar que la investigación científica (al igual que la humanística, a la que por ahora no me voy a referir) es uno de los elementos en que descansan los elevados estándares internacionales alcanzados por la Universidad Nacional y representa más de la mitad de toda la investigación científica que se realiza en el país.

Queda justificada entonces una pregunta: ¿hay un aspirante a la rectoría que sea el candidato de los científicos? La respuesta es no.

Laclette es en la actualidad una figura representativa de la comunidad científica. Fue nombrado, por votación entre los investigadores a nivel nacional, vicepresidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) para el periodo 2004-2006, lo que, de acuerdo con la normatividad interna de esa organización científica, es la antesala para ocupar la presidencia, cargo que desempeña actualmente (2006-2008). Cuando ocurrió la elección siguiente, se expresó un fenómeno muy interesante sobre el cual ningún medio se había ocupado hasta ahora: se produjo una división importante entre los científicos de la UNAM. Había en ese momento dos candidatos de esta institución a la vicepresidencia de la Academia (y por lo tanto para su acceso automático a la presidencia para el periodo 2008-2010): Xavier Soberón, ex director del Instituto de Biotecnología, y Rosaura Ruiz, actual secretaria de Desarrollo Institucional. Más allá de los nombres, se expresaba un forcejeo entre dos sectores de la ciencia universitaria, que en mi opinión no tiene precedente. La división fue profunda… Y persiste hasta hoy.

De haber resultado electo Soberón, probablemente sería ahora el candidato natural de un sector de la ciencia universitaria a la rectoría, pero no ocurrió así, pues el resultado de la votación le resultó adverso. En su lugar, en este grupo de científicos universitarios, que tiene como figuras visibles al ex rector José Sarukhán y al doctor Francisco Bolívar Zapata –cuyas obligaciones actuales como miembro de la Junta de Gobierno lo apartan de este tipo de adhesiones–, se concentra el principal núcleo de apoyo en favor de José Antonio de la Peña para la rectoría.

Cabe hacer otra pregunta: ¿el hecho de que Laclette se haya retirado de la contienda significa que los científicos universitarios se encuentran unificados en torno de un solo candidato? La respuesta es otra vez no, como puede constatar cualquiera que hable con los directores de los centros e institutos o con los investigadores del subsistema de la investigación científica, entre los que es palpable la división a la que me he referido y que se pondrá de manifiesto en las comparecencias que hagan los investigadores de los diferentes centros e institutos ante la Junta de Gobierno.

En este contexto es interesante examinar los términos en los cuales Laclette declinó a su postulación como candidato a la rectoría. En un comunicado difundido por la AMC, cuando se le preguntó sobre el perfil que debe tener el próximo rector se pronunció por la continuidad: “Como universitario estoy ávido de recibir información (de los candidatos) sobre las ideas, los planes y el trabajo de cada uno… La universidad vive un momento de desarrollo sin precedente, por lo que es necesario mantener la continuidad en diversos aspectos, porque la tarea aún no está concluida”.

En síntesis, no hay un candidato único de los científicos a la rectoría de la UNAM.

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La OPC-CLETA llama a la organización

Publicado por bachiller en Octubre 16, 2007

Ante la imposición del rector: La OPC-CLETA llama a la organización

Publicado en el Machete 197, Octubre 2007.

A mediados de noviembre la UNAM debe de tener un nuevo rector. No puede ser Juan Ramón de la Fuente pues solo puede haber una reelección, que ya tuvo este rector. Ante este hecho político trascendente, todas las fuerzas políticas a excepción de la verdadera izquierda, se están moviendo, inclusive la ultraderecha que está posicionando grupos fascistas en diversas escuelas, además de organismos clericales que desde hace tiempo realizan hasta ceremonias litúrgicas en el campus.
Muchos universitarios, acostumbrados a que la UNAM siempre ha sido un espacio de relativa libertad no quieren ver esta realidad y prefieren quedarse con la idea de que la derecha no tiene ni tendrá incidencia en la Máxima Casa de Estudios. No consideran importante que el poder político nacional (formal) esté en manos de grupos como el Yunque.

El hecho brutal es que los proyectos científicos producen para transnacionales; los planes de estudio se modifican para tecnificar las humanidades; la docencia se limita a transferir datos en lugar de formar estudiantes críticos y creativos, importando sólo lo conviene al mercado; que no existe formación artística, ni posibilidad de organización político-cultural para los estudiantes de bachillerato y universidad. En suma, una desarticulación de los conocimientos con la realidad del pueblo mexicano, aún cuando es éste el que la paga con los impuestos, aún cuando la universidad es nuestra y está hecha para servir al pueblo.

Es así que el proyecto de Universidad vigente, corresponde a lógica neoliberal de convertir los espacios educativos en fábricas de mercancías humanas, adaptables y manipulables. La instauración del nuevo gobierno universitario que dará continuidad o exacerbará este proyecto, será decidida por la junta de gobierno, formada por unos cuantos privilegiados que tienen en sus manos el rumbo de la Universidad más importante de América Latina.
La izquierda, la que detuvo por lo menos parcial y temporalmente la privatización de la UNAM en el año 2000, ni siquiera discute estos temas, cuando mucho se limita a cuestionar la antidemocracia que existe y en su momento denunciará a quien sea elegido como rector por pertenecer a equis o zeta grupo de derecha, ultraderecha o por ser parte del reformismo.
Esto es un grave error. Las condiciones sociales y las contradicciones interburguesas posibilitan plantearse en la UNAM un trabajo político que vaya preparando las condiciones para que la Máxima Casa de Estudios cumpla su función histórica de ser retaguardia estratégica del movimiento social y de ser caja de resonancia de las luchas populares que se enfrenten a las fuerzas militaristas de tendencia fascista que alista Felipe Calderón.
El movimiento estudiantil debe ser el brazo político del pueblo en la Universidad, generando organización, creación artística y científica emancipadora, discutiendo los temas de interés público y generando espacios de diálogo, crítica a los parámetros neoliberales y otros que siempre ha impugnado como las formas elitizadoras para rechazar aspirantes, así como el análisis y crítica a los sistemas educativos básicos en México y las olas de pobreza que desaniman al pueblo excluido, al pueblo indígena, a los pobres a entrar a la universidad, con necesidad de migrar. La UNAM si tiene las condiciones de incorporar más estudiantes, también de hacer universidad nocturnas, entre otras muchas posibilidades.

Ese rol histórico lo han jugado las universidades de San Carlos en Guatemala, cuando el pueblo luchaba en las montañas contra los militares golpistas. Lo mismo sucedió en Nicaragua cuando el FSLN derrocó a Anastasio Somoza. La Universidad de San Marcos en Perú fue una trinchera importante en los noventa del siglo pasado y qué decir del Salvador, donde inclusive la Universidad Católica jugó un papel importante cuando el FMLN defendía la dignidad de ese heroico pueblo.

Ahora que Felipe Calderón militariza el país con el apoyo de los mandos gringos, la UNAM no puede jugar un papel de resistencia menor y mucho menos convertirse en cómplice del poder fáctico.

La ultraderecha tiene los ojos puestos en la UNAM, la ha llamado “Universidad patito” y la ha tratado como tal al intentar reducirle su presupuesto. Como si fuera una empresa neoliberal que debe de quebrarse para poder rematarse, en el presupuesto 2008 se le asignó un aumento de 2.6% que será menor al de la inflación. Y en el 2007 se le intentó recortar aún más su asignación.

Renglones como la investigación son cada día más golpeados, favoreciendo solamente aquellas que beneficien al capital y que serán subsidiadas de manera directa por las trasnacionales convirtiendo a los investigadores en apéndices baratos de los grandes capitales.

Algo semejante sucede con la docencia: a pesar de que hay decenas de miles de aspirantes, no se incrementa la matrícula. No hace mucho que los turnos de los Colegios de Ciencias y Humanidades se redujeron de 4 a 2. Siguen vivas las llamadas “reformas del 97” que las autoridades en turno aplicarán cuando consideren que el movimiento estudiantil no pueda dar respuesta, mismas que pretenden restringir el pase automático de bachillerato a profesional, reduciendo en 4 años la matrícula universitaria en un 40 %. Si no lo han hecho es porque consideran que sigue viva la resistencia que se generó en la huelga del 99-2000, pero van avanzando poco a poco, apretando tuercas donde consideran que no hay resistencia.

Por ejemplo, en casi todas las escuelas y facultades se cobra la credencial universitaria. Pero hacen una excepción con los estudiantes de la Facultad de Ciencias, pues saben que allí hay más grupos organizados.

En fin, el proyecto de privatización de la UNAM continúa y más ahora que el país se inclina hacia el autoritarismo de ultraderecha y los ideólogos fascistas saben lo que les puede significar que un territorio nacional como la UNAM, con más de 300,000 pobladores, se les convierta en espacio de resistencia.

Es cierto que no tienen todos los hilos en la mano para “tomar por asalto” la UNAM, pero el cambio de rector, que es elegido por un puñadito de electores que no llegan a 20, les abre la posibilidad de intentarlo.

La mejor manera de evitarlo no es quedarse a la defensiva, denunciando la antidemocracia. Hay condiciones para ir a la ofensiva. Aunque la generación de estudiantes actual no le tocó de manera directa la lucha del 99-2000, es una generación semejante: inquieta, reprimida, rebelde, todavía formada por importantes destacamentos proletarios.

Los pumas de hoy, siguen siendo jóvenes que aún con su licenciatura no encuentran trabajo; son jóvenes que éste sistema, que dice luchar contra la inseguridad, los considera y trata como delincuentes. Muchos de ellos se disfrazan de “peques” pero viven en barrios populares, viajan en Metro y sus padres proletarios hacen un gran esfuerzo para que puedan estudiar.

La mayoría de los investigadores universitarios que tienen un auténtico espíritu universitario están descontentos con un gobierno que considera a la investigación como algo prescindible. Los trabajadores universitarios ven amenazadas sus pensiones y jubilaciones, los maestros trabajan en condiciones cada vez más precarias, en fin, ésta realidad genera que haya oídos receptivos para quien tenga propuestas coherentes.

Ante estas condiciones, la izquierda verdadera, no puede quedarse al margen del cambio de rector. Desde luego que la intervención en la lucha no puede quedarse en suplicarle a los “divinos electores” que tomen en cuenta a la comunidad y que elijan a un rector que esté dispuesto a defender realmente a la UNAM. No hay que olvidar que esos electores son, en su mayoría, un mosaico de las posiciones políticas que se mueven en la esfera oficial. Pero hay que hacer algo. Hay universitarios concientes de mucha valía que pueden representar a la UNAM, mismos que pueden ser impulsados desde las bases, junto a un programa universitario de rescate de la universidad, crítica, democrática y popular.

Como siempre la izquierda llega tarde a los acontecimientos, pero todavía es tiempo para iniciar discusiones, intercambios y movilizarse para no dejarle al enemigo las manos libres en el cambio de rector.

Por ello la OPC-CLETA y el movimiento estudiantil de la UNAM, convergemos en impulsar el análisis de lo que es y lo que debería ser la Universidad de nuestro pueblo, resistiendo a las aristocráticas estructuras de decisión. Escuchando las voces de las bases universitarias de estudiantes y trabajadores, de rechazados, del pueblo interesado;

Hemos convocado a reuniones amplias, empezando el día martes 16 de octubre a las 12 horas en el auditorio Narciso Bassols de la Facultad de Economía, donde se decidirán estrategias para contrarrestar la ofensiva neoliberal.

La OPC-CLETA considera viable, legítimo y táctico el impulsar como candidato a rector a Luís Javier Garrido, quien ha sido coherente con las luchas democráticas en defensa del carácter público de la UNAM y puede de este modo ser la voz de los sin voz, la chispa que potencie la organización estudiantil, paso necesario para enfrentar al autoritarismo de la derecha, y necesidad prioritaria en la defensa y construcción del carácter público y socialista de la UNAM.

Organización Político Cultural CLETA

Octubre de 2007

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La Universidad

Publicado por bachiller en Octubre 12, 2007

Luis Javier Garrido

La Universidad
¿Va la UNAM hacia una privatización más abierta?

1. El proyecto neoliberal, impulsado por Washington y el gran capital financiero a través de los organismos financieros creados por la Organización de las Naciones Unidas (el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) e incluso a través de entidades culturales desvirtuadas de sus objetivos originales (la UNESCO), ha tenido como objetivo el desmantelamiento de las entidades públicas del planeta, y entre éstas aparecen como enclaves estratégicos las que se fueron creando en México durante los primeros regímenes posrevolucionarios: no sólo las empresas estatales (Pemex) y las grandes entidades públicas (el IMSS), sino de manera particular las universidades públicas, y entre éstas de manera especial la UNAM: la universidad más importante de América Latina.

2. Los cuatro rectores neoliberales que ha tenido la máxima casa de estudios de México –Jorge Carpizo (1985-1989), José Sarukhán (1989-1997), Francisco Barnés de Castro (1997-1999) y Juan Ramón de la Fuente (1999-2007)— han buscado todos desmantelar el proyecto histórico de la UNAM, privatizándola y poniéndola al servicio del gran capital, y todos sin excepción han debido enfrentarse a vigorosas respuestas de la comunidad universitaria impidiéndoles avanzar en sus designios.

3. El Movimiento Estudiantil y Popular de 1999-2000, encabezado por el Consejo General de Huelga (CGH), que constituyó un verdadero parteaguas en la historia de las universidades latinoamericanas, constituye desde entonces el referente fundamental. No obstante enfrentarse el movimiento al gobierno federal –empecinado en instaurar cuotas y privatizar la educación superior en contra de los principios constitucionales e históricos del país–, y a los partidos políticos que sin excepción avalaron su negativa al diálogo e impulsaron una “solución de fuerza” con el apoyo de la casi totalidad de los medios, fue un movimiento victorioso, pues logró detener la ofensiva privatizadora y obligó al Consejo Universitario y a la rectoría a echarse atrás y a respaldar las tesis del movimiento.

4. El triunfo del CGH, a pesar de la cárcel que sufrieron muchos de sus integrantes, puede constatarse al observar el comportamiento de los actuales suspirantes por la rectoría, que defienden todos la tesis central del movimiento sobre la universidad pública gratuita, cuando ocho años atrás casi todos se manifestaban partidarios de las cuotas, enemigos del diálogo e incluso partidarios del uso de la fuerza.

5. La situación actual no debe, empero, soslayarse. La gestión de De la Fuente constituyó, no obstante lo acontecido y a pesar de lo que dice la descomunal propaganda de la rectoría, un periodo de regresiones, ya que la privatización prosiguió de manera callada, pues de los programas de estudio se han suprimido disciplinas que no convienen al capital privado y la investigación está cada vez más financiada por corporaciones y al servicio de éstas; se han ampliado cuotas de servicios, exámenes y procesos de titulación; las instalaciones universitarias se hallan subutilizadas en un país que reclama un crecimiento de la matrícula, y la corrupción se ha incrementado como el autoritarismo, que ha llevado a que decenas de estudiantes hayan sido expulsados por motivos políticos.

6. El doble discurso de De la Fuente ha sido el mismo que tienen ahora los suspirantes por llegar a la rectoría: defienden en sus declaraciones la universidad pública y rechazan la imposición de cuotas para mantener tranquila a la comunidad, pero al mismo tiempo impulsan de manera soterrada, pero decidida, los programas privatizadores.

7. El riesgo de que la UNAM sufra un nuevo embate privatizador es, por lo tanto, muy grande, y el hecho de que la sucesión en la rectoría se produzca en un momento de crisis política derivada de la debilidad del gobierno espurio de Felipe Calderón y de que en apariencia éste no tenga la fuerza para intervenir de manera directa en la Junta de Gobierno, no garantiza una sucesión en un contexto de autonomía, ni mucho menos que el 18 de noviembre no llegue al cargo un nuevo rector neoliberal.

8. Los analistas señalan que todo se reduce a un enfrentamiento de las elites burocráticas entre el gobierno panista (que buscaría imponer al matemático José Antonio de la Peña a través del ex rector José Sarukhán, afín a Calderón), por sobre el médico también neoliberal José Narro (delfín de De la Fuente –quien designó a 13 de los actuales miembros de la Junta—, y a quien muchos consideran ya designado), pero se olvidan de que los poderes de facto intervienen en la UNAM no nada más a través de Los Pinos (o de la rectoría), sino del control que ejercen en la institución mediante los recursos cada vez mayores que aportan, del presupuesto que vota el Congreso y de los programas oficiales de planeación, sin olvidarse de un hecho fundamental: los aspirantes aparecen todos como privatizadores, miembros de diversas facciones de la derecha y que carecen de proyecto.

9. La sucesión en la Rectoría de la UNAM es, por lo mismo, de enorme importancia para el país y para el continente, pues en la medida en que ésta se mantenga como una universidad pública en toda la extensión del proyecto, como un espacio de libertad y pluralidad donde prevalezcan la libertad de cátedra y de investigación, que prepare gratuitamente profesionistas de excelencia y realice una investigación de punta para servir a México y no a las corporaciones, será viable un proyecto nacional.

10. De ahí la importancia de que la comunidad y el pueblo no estén al margen de este proceso autoritario que una vez más se hace de espaldas a los intereses nacionales.

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La magnitud del daño

Publicado por bachiller en Marzo 21, 2007

Javier Flores

Felipe Calderón, inicia su gobierno lesionando deliberadamente y en forma grave a la educación, la ciencia y la cultura de México. Para el país que imagina, que es el que se expresa a través del diseño del presupuesto, estas áreas no importan. Poco fue lo que pudieron corregir los diputados, en virtud de una asociación patológica entre el partido en el gobierno y el PRI. Pero hasta ahora, en parte por la confusión de las fiestas de fin de año, hacía falta la difusión de los números, que revelan la magnitud del daño.

A la Universidad Nacional Autónoma de México se le quitaron 124 millones de pesos, respecto del presupuesto que se le asignó en 2006. No se trata de una reducción sobre recursos adicionales solicitados, no. Se trata de un recorte directo a los recursos con los que opera la más importante universidad de Iberoamérica. Para dar una idea, basta decir que hay programas universitarios que funcionan con presupuestos de entre 1 y 3 millones al año; y algunos centros e institutos de investigación, con entre 5 y 12 millones de pesos anuales… El daño es tremendo.

Cuando Juan Ramón de la Fuente, acompañado por José Narro Robles, director de la Facultad de Medicina, y otros universitarios distinguidos, como Pablo González Casanova, acudió a la Cámara de Diputados, el rector de la UNAM explicó a los legisladores que el papel de la institución que representa no solamente se limita a la formación de profesionales útiles para el país, a la investigación en todos los campos del conocimiento y a la difusión de la ciencia y la cultura, tareas que ya de por sí la colocan entre las mejores universidades del planeta (eso no lo dijo el rector, lo digo yo). Adicionalmente cumple otras funciones indispensables y vitales para el país.

Entre ellas, la responsabilidad sobre el Sistema Sismológico Nacional, el monitoreo al volcán Popocatepetl, la Red Mareográfica Nacional y la detección de posibles Tsunamis. El resguardo del conocimiento y la cultura del país por medio del cuidado de la Biblioteca Nacional y de la Hemeroteca Nacional, además de los recursos biológicos de México, como el Jardín Botánico Nacional. Pero la realidad es que le acaban de quitar 124 millones de pesos. Porque en el diseño de nación de Felipe Calderón todo esto importa muy poco.

Pero no solamente la UNAM resultó dañada. Pido paciencia y estómago a los lectores de este artículo para aterrorizarse con otros números. Me baso en los datos del Centro para las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados. Al Instituto Politécnico Nacional se le quitaron 179 millones, que representa una reducción en términos reales de menos 5.9 por ciento, en lo sucesivo en paréntesis. A la Universidad Autónoma Metropolitana le redujeron 23 millones (-4.1), al Cinvestav, 89 millones (-9.7); al Instituto Nacional de Antropología, 154 millones (-10.7); a El Colegio de México, 30 millones (-12.0); al Instituto Nacional de Ecología, 9 millones (-7.6); y al Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, 16 millones (-10.4).

En los centros SEP-Conacyt el panorama es desolador: CIATEC (-2.6), el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (-2.9), el Centro de Investigación en Materiales Avanzados (-2.9), el Centro de Investigación Científica de Yucatán (-3.1), el Centro de Investigación en Matemáticas (-3.4), el CIATEQ (-3.8), el CIESAS (-4.3), el Centro de Investigaciones en Optica (-4.5), el CICESE de Ensenada (-11). No puedo incluir a todos, los datos pueden consultarse en la página de la Cámara de Diputados. Pero se trata, en síntesis, de una carnicería.

En el sector salud le bajaron el presupuesto al Hospital General ¡Por favor! Y a no pocos Institutos Nacionales de Salud en los que se realiza buena parte de la investigación básica y clínica médicas. Los recortes afectan a los Institutos Nacionales de Perinatología, Enfermedades Respiratorias, Cancerología y Medicina Genómica al que le bajan nada menos que 32.2 por ciento en términos reales, quizá por venganza, ante las infundadas sospechas panistas sobre la clonación. También, en otro claro mensaje, le reducen drásticamente los recursos al Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva (-38.1).

Queda claro que Felipe Calderón le declara la guerra a la investigación científica y tecnológica, no tan sólo por razones de austeridad, sino por razones ideológicas. La ciencia es una de las principales barreras contra la ignorancia y el neoscurantismo. Así se bloquean las posibilidades para garantizar el desarrollo del país.

Yo me pregunto: ¿Qué debemos hacer para evitar que el grupo gobernante acabe con México?

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